FALLECIÓ DON JOSÉ GRANADA CABALEIRO – SOCIO DE NUESTRA CORPORACIÓN

Lunes, 19 de Noviembre de 2012 13:13
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Don José Granada Cabaleiro Porta-estandarte del Club Don José Granada Cabaleiro Porta-estandarte del Club
 Víctima de una falla multisistémica falleció el día de ayer, Domingo 18 de Noviembre del 2012, a los 82 años de edad, don José Granada Cabaleiro. Socio de nuestra institución desde el 02 de Mayo de 1979, participó de forma activa en las actividades del Club, viéndosele en cada una de estas oportunidades formar parte de los diferentes equipos de trabajo. 

Por varios años fue nuestro Porta-estandarte, marcando el camino de la institución en las actividades oficiales.

Sus restos están siendo velados en la Parroquia San Andrés, y el día de hoy, Martes 20 de Noviembre del 2012, a las 10.30 horas, se celebrará la misa para despedirlo. Posteriormente, una vez finalizado el acto litúrgico, sus restos serán trasladados hasta el Cementerio General, en donde se realizará la última ceremonia de despedida de este hombre que amó y respetó cada una de las tradiciones campesinas de esta tierra que lo acogió.

Este portal web se suma a las condolencias a la familia Granada Cabaleiro, quienes extrañarán la figura alta y maciza de este huaso amigo.

Don José Granada Cabaleiro nació un 19 de Abril de 1930 en Galicia, España. Llegó a Chile en 1942, evitando los riesgos y crudeza de una Europa en guerra, junto a su madre y 3 hermanos. En chile hizo su vida y ya en 1962 se casó con Martina Azcárraga, con quien formó una hermosa familia, en donde criaron a 3 hijas, Maribel, Miryam y Sabela.

Fue un hombre de una amistad entrañable, amante de la vida y naturaleza, pescador de fines de semana junto a amigos y conversaciones de nuevas aventuras. Hincha acérrimo de la Unión Española, simpatizante de Universidad de Chile.

Español y gallego, huaso y buen amigo, socio de este Club durante 33 años. Quienes lo conocieron, recordarán su paso por la institución, en donde quedan quienes lo extrañarán, pero con la esperanza del reencuentro en el mas allá.

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Don José Granada junto a Plácido Domingo, el 27 de Marzo de 1992, en una de las visitas del tenor español.

Don Roberto Pizarro, yerno de don José, casado con su hija mayor, Marybel, ha querido despedirse de su suegro con unas sentidas palabras en recuerdo del tiempo compartido junto a el. Los editores de este portal hemos querido transcribir sus palabras, en donde el sentimiento y el recuerdo se fusionan en palabras que brotan desde el corazón.

A JOSÉ GRANADA CABALEIRO - UN HOMBRE DE HONOR.

Hablar de alguien de la familia es difícil, porque inevitablemente se cae en subjetividades y por ende es necesario hacer un ejercicio que sea lo más neutral posible, que desde esta perspectiva es casi una tarea imposible. Hoy, que transito urgente por caminos mexicanos en dirección a un aeropuerto que me debe  volver rápidamente a Chile, hablaré de José Granada, más conocido como el Pepe por adultos, jóvenes y niños  Un hombre que llegó a Chile impulsado por sus padres que buscaban nuevos horizontes desde la vieja Galicia, pero que a Chile llegó como un niño en medio de la segunda guerra mundial. Quizás de su niñez y adolescencia puedan hablar sus hijas y esposa, pero yo como su yerno, hablaré desde los días en que lo conocí.

En la iglesia de San Andrés en Santiago conocí a su hija, mi esposa Maribel, con quien compartimos la construcción de un proyecto pastoral de jóvenes en medio de la iglesia del Cardenal Silva en el año 1982, y por tanto me tocó conocerlo primero como el padre de mi amiga. Lo veía alto, fuerte, imponente y poco amigo de que alguien se acercara a su hija mayor. Después de ya ser pololos, tuvimos diversos “enfrentamientos”. Él no me pescaba y recuerdo una anécdota cuando un día iba entrando a su casa, pero en la tele se anuncia un gol en directo de la selección chilena, jugando con no sé quién; obviamente me quedé a saber más de ese gol y él que estaba en su oficina con unos amigos, salió rápidamente a una sala de estar que había en la casa y en donde estaba la tele, para ver de quién era el gol. Y me preguntó, “de quién es el gol ?”. Le dije de quien era, que la selección ganaba por 2 a 1, pero no hubo mucha respuesta, porque cuando se dio cuenta que era yo, se dio la vuelta y entró a su oficina. ¡Él era duro!

Cuando hablábamos de política, era mejor no hacerlo. Defendía al gobierno militar en el discurso, pero no en los hechos. Es decir hablaba de lo necesaria que era una mano firme para encauzar el país, pero no dudaba en condenar el atropello a los derechos. Después de nuestro matrimonio con Maribel, la llegada de los otros yernos, Ricardo y Mauricio, cambió su discurso. Para las elecciones de 1999 sorprendió a todos al expresar su votación por Ricardo Lagos. Apoyó a muchos amigos de la democracia cristiana, sólo por el hecho que eran sus amigos. Se lo habían pedido y eso era suficiente.

Su característica más notable, fue su inmensa solidaridad con cualquiera a quien pudiera ayudar. No dudaba en entregar lo mejor de sí para quienes eran sus amigos y para la familia. Mi madre recordaba hace unos días las innumerables veces que llegaba a la casa a compartir lo que tuviera. Si en el fundo de un amigo le regalaban cebollas, él pasaba por muchas casas repartiendo, total en su casa si nada faltaba, podía entregárseles algo a otras personas. Como Sor Teresa de Calcuta, entregó amor y solidaridad hasta mas allá de lo razonable. Creo que si se hace un recuento de las cosas que regaló, se podría hacer una gran ferretería por una parte, una gran verdulería por otra y un gran almacén de bondad y caridad que almacenara todo lo anterior y tantas cosas más.

Fue un hincha de la Unión Española, equipo con quien se identificaba por sus orígenes peninsulares. No le gustaban en principio ni Colo Colo ni la U, pero cuando vio que uno de sus yernos, su consuegro y varios más vibraban con los colores azules, los apoyaba e incluso si la U le ganaba a la Unión, no lo encontraba una desgracia, total era parte de la alegría de los suyos. Otra muestra más de su generosidad. Días atrás al despedirme en Santiago para iniciar mi viaje a México, se sonreía pícaramente y con esfuerzo, porque le costaba respirar, cuando le contaba que mi padre le mandaba a decir que Colo Colo había perdido 5 a 1 y ratificaba con gestos que Borghi no era un buen entrenador para la selección.

Fue parte del Club Gil Letelier, en donde varios 18 de Septiembre junto a mi esposa y mis hijas pequeñas, íbamos al club a disfrutar de los juegos a la chilena. De hecho mis hijas salieron finalistas de varias competencias de cueca y nos hacían bromas de que mi suegro y yo íbamos al cajero automático a sacar dinero para comprar a los jueces, en medio de risas y mucha alegría. Para otros 18 me prestaba una hermosa manta, que en realidad se la tenía que pedir a Mauricio, el otro yerno, porque a él ya se la había regalado. Con esa manta me vestía de huaso, tratando de igualarlo en pinta. Con esa misma manta y su traje de etiqueta, fue a la Municipalidad de Santiago a recibir a tantos famosos como Plácido Domingo y al Rey Juan Carlos. Con este último tuvo una anécdota que creo fue de la siguiente forma: El rey iba saludando a todos los huasos presentes, pero por algún motivo a él no lo saludó y se lo saltó. El rey, dándose cuenta del error volvió sobre sus pasos y lo saludó, frente a lo cual un amigo de mi suegro le señaló, “la sangre tira su majestad”, agregándole,  “él es español”, frente a lo cual el rey le señaló que era un orgullo que un español se calzara las tradiciones de la tierra en que vivía. Eso lo colmó de orgullo y lo acercaba a su Galicia natal, aunque nunca quiso volver, dicen que por miedo a los aviones.

Hoy, cuando voy volviendo de urgencia a Chile, tras el llamado que me aseguró que ya había partido, quizás antes de lo que algunos esperábamos, se me vienen a la memoria tantos y tantos recuerdos y en todos aparece el hombre diáfano, sencillo, austero, de la sonrisa siempre presente y que ofrecía un “biquiño” (creo que así se escribe en gallego) a sus nietas. Soy testigo de los innumerables regalos que me entregó y como dice una canción, a pesar de su “pobreza”, dejó una herencia cuantiosa. Cuando hoy se enfrenta a Jesús camino al paraíso, estoy seguro que éste le dice “ven bendito de mi padre, porque cuando hiciste lo que hiciste con el más pequeño de mis hermanos, conmigo lo estabas haciendo. Uniste a la familia tantas veces, regalaste tiempo a los enfermos, estuviste con los que sufrían e hiciste de su sufrimiento como si fuera el tuyo y hoy mi padre te invita a ser parte de su cena”. Y creo que allá debe estar buscando la posibilidad de hacer algún favor a quienes quedamos acá por algún tiempo, sólo por algún tiempo y que esperamos reunirnos en torno a los valores que el Pepe entregó con tanta generosidad.

Roberto Pizarro

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A la salida de la Misa a la Chilena, un 15 de Agosto, compartiendo junto a amigos y familiares.

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Don José Granada, en una de las reuniones en el Salón de Honor del Club.

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Porta-estandarte por años de la institución, encabezó y marcó camino en los desfiles
Y actividades corporativas.

Informacion adicional

  • Reportaje de: Archivo Rodrigo Toral
  • Fotografía de: Rodrigo Toral

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