Reapertura del Museo de la Chilenidad: Un homenaje al Huaso

Lunes, 05 de Diciembre de 2011 13:52
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Junto a la Sra. Margot Loyola, Ana Atenas Yáñez, del Grupo Palomar,  don Vicente Bianchi, Socio Honorario del Club “Gil Letelier”,  don Hector Rodriguez, socio del Club y autor del “Manual del Huaso Chileno”,  y don Patricio Meza, compositor y folclorista. Junto a la Sra. Margot Loyola, Ana Atenas Yáñez, del Grupo Palomar, don Vicente Bianchi, Socio Honorario del Club “Gil Letelier”, don Hector Rodriguez, socio del Club y autor del “Manual del Huaso Chileno”, y don Patricio Meza, compositor y folclorista.

El Martes 25 de Octubre, el Museo de la Chilenidad reabrió sus puertas en su 2da. Etapa. En la misma ceremonia se reconoció y premió a 5 personalidades que han dedicado parte de su vida a la creación, enseñanza y difusión de nuestro folclor nacional, como lo han sido la Sra. Margot Loyola; nuestro Socio Honorario don Vicente Bianchi; y los Srs. Willy Bascuñán, Benjamín Mackenna y Miguel Gutierrez.

La ceremonia fue encabezada por el Alcalde de la Municipalidad de Las Condes, don Francisco de la Maza y el Presidente de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos, don Agustín Edwards. En ella se llevó a cabo la inauguración y reapertura de la 2da. Etapa de Inauguración del Museo de la Chilenidad, la que comprende la muestra permanente titulada “El Huaso, el hombre y su caballo en Chile”.

El término de otra etapa en la remodelación de la antigua casa patronal Santa Rosa de Apoquino, la que tuvo serios daños con el terremoto del 27 de Febrero del 2010, ha permitido a la Municipalidad de Las Condes realizar varios proyectos en los cuales se presentan el rescate y muestra permanente de las tradiciones chilenas. La Federación de Criadores de Caballos Chilenos ha trabajado de forma conjunta es estos proyectos, permitiendo destacar la figura del huaso y su caballo, sus costumbres y tradiciones.


  •    Una Casona llena de historia

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En este antiguo recinto vivieron destacadas personalidades en diferentes períodos de nuestra historia. Su primer propietario fue Pedro de Valdivia, quien luego la cedió en Encomienda a Inés de Suarez junto al pueblo de indios de Apoquindo (en quecha: apu-kintu: ramillete de flores para el jefe o cerro). Luego, en 1621, vivió en ella el español Juan Bautista de Ureta y Ayala. En 1652, fue comprada por el Alcalde y Corregidor de Santiago, Juan Rudolfo Lisperguer, tío de La Quintrala. En 1852 es comprada por la familia Díaz Pimienta y Grez, quienes la vendieron a Manuel de Coo y Ureta en 1795. En 1858, Manuel Blanco Encalada adquirió la chacra de Apoquindo, una vez que finalizó su misión diplomática en Francia, encargada por el gobierno chileno de la época. En esta propiedad permanecía largas temporadas el ex Presidente de Chile. La familia Blanco Encalada Gana, a finales del siglo XVIII, construyó la casona, vendiéndola luego a José Eugenio Guzmán Irarrázaval, Senador entre 1900-1906 del Partido Liberal Coalicionista, quién la rebautizó como "Santa Rosa de Apoquindo" en honor a su mujer, Rosa Montt, hija de Manuel Montt. En 1919, la propiedad pasó a manos de su hijo Roberto Guzmán Montt, primer alcalde de Las Condes, y hasta el año 2004 fue el lugar de residencia de sus descendientes, la familia Gandarillas Guzmán, quienes donaron la construcción a la Municipalidad de dicha comuna para que se convirtiera en un museo, además de ser un icono de Las Condes. Desde 1981 esta propiedad paso a ser Monumento Nacional, por lo que no podía ser enajenada.

 

  •    Hacer Patria

Luis Valentín Ferrada, Director de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos, integrante de la Corporación Museo de la Chilenidad, gran impulsor de este proyecto, realizó una presentación referente a lo significativo de cada hombre que día a día hace patria. En su alocución reflejó lo que aprendió desde niño, cuando escuchaba la frase “Hacer Patria”, siendo su padre quien le enseñó el significado de aquella expresión. Refiriéndose a esto, manifestó: donde se quisiera ir y ver, uno podía encontrar al humilde campesino, que pala en mano abría una nueva acequia de regadío o un trozo de tierra virgen. Al esforzado obrero de una construcción, que en cada golpe del martillo marcaba un latido de su corazón generoso. Al ingeniero distinguido que proyectaba un nuevo camino o un puente, al médico que atendía un servicio público de salud, al maestro que se desempeñaba en la más escondida escuela rural, o en la más alta sala de clases de una universidad. Al misionero que propagaba la fe,  al empresario que impulsaba un nuevo proyecto de desarrollo, al soldado o al policía que hacia guardia en la alta cordillera, o al pescador que de madrugada salía en su pequeño bote hacia alta mar. A la madre chilena que se encargaba de la formación de una larga prole familiar, y así en todas partes y en todos los niveles, cuando ellos contestaban el saludo, siempre decían, “Aquí estamos señor, haciendo Patria”, y encerraba esta feliz expresión, acuñada en el rostro seco de nuestro pueblo, una auténtica filosofía ciudadana, y es que todos, una inmensa mayoría de los chilenos comprendía entonces que la Patria se hace cada día gracias al trabajo honesto y al sacrificio de todos sus hijos, y que el más grande anhelo personal es aumentar la grandeza de Chile como una nación digna y respetada.” 

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Las personalidades reconocidas en el homenaje, “Hacedores Ejemplares de la Patria que se ama”  Willy Bascuñán, Benjamín Mackenna, Vicente Bianchi, Margot Loyola y Miguel Gutiérrez.

  •    Reconocimiento a la creación, enseñanza y difusión de nuestro folclor.

En esta misma ceremonia, se reconoció el trabajo de personalidades que han dedicado su vida al folclor, creándolo, transmitiéndolo, enseñándolo y difundiéndolo para su perduración a futuras generaciones, manteniendo nuestra identidad como país. En su misma alocución, Luis Valentín Ferrada se refirió a ellos: “Entre las formas de hacer Patria, que las hay muchas y muy variadas, todas valiosas, no debe existir una tan hermosa como la de hacer Patria cantando y enseñando a cantar a nuestra gente, conforme a sus tradiciones, sus sentimientos, y con aquella tonada que en forma libre ha brotado del alma del pueblo como brota el agua de las vertientes andinas. Cantar a la Patria que se ama y cantar la Patria por el mundo entero.

Así, el Museo de la Chilenidad, la Municipalidad de Las Condes y la Federación de Criadores de Caballos Chilenos, reconocieron el trabajo de 5 grandes maestros de la música chilena, cuyos aportes han sido por largos años, el enriquecimiento del patrimonio cultural de nuestro país. Más allá del talento musical que cada uno tiene, se quiso reconocer el que son auténticos maestros de la chilenidad,  nominándolos como “Hacedores Ejemplares de la Patria Que Se Ama”.

Refiriéndose a cada uno de ellos, Luis Valentín Ferrada los presentó así:

Margot Loyola, la campesina, que desde el profundo Maule sur emprendió el vuelo para recorrer, desde los primeros años del siglo pasado, todos los rincones de Chile y parte del mundo, llevando prendidos en los pliegues de sus alas, a modo de recado, todos los cantares del Chile viejo, que en su vida inquieta y curiosa fue recogiendo en los senderos del alma de nuestro pueblo.

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Margot Loyola recibe de manos del Alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza, el
reconocimiento a su larga vida dedicada al estudio y difusión del folclore.

Vicente Bianchi, el hombre que llevó a las principales figuras de la historia de Chile desde los libros a la música, y con ello perfiló en la memoria popular los retratos espirituales de O´Higgins, de los hermanos Carrera y de Manuel Rodriguez. Vicente, el hombre que en un rasgo de su fina espiritualidad, compuso la Misa a la Chilena, en la que el mismo Señor de los Cielos se recrea a los compases de una cueca en el momento de su resurrección. mientras la piedad de nuestros campesinos reza junto a Oscar Castro, esta ostia que es cuerpo tuyo, fue un día espiga de mi trigal.

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Luis Iván Muñoz entrega el diploma y la figura del potro Azahar a
nuestro Socio Honorario, Vicente Bianchi, por su aporte al folclor nacional.

Benjamín Mackenna, alma y primera voz de los admirados y queridos Huasos Quincheros, conjunto musical que ha sido seguramente el que más ha divulgado nacional e internacionalmente, nuestros cantares campesinos, constituyéndose en verdaderos embajadores culturales de nuestra nacionalidad.

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El Alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba, entrega el estímulo de reconocimiento
a Benjamín Mackenna, integrante de “Los Huasos Quincheros”

Miguel Gutiérrez, una personalidad que como los anteriores, posee muchos títulos, pero que en su caso lleva un sello extraordinario que lo distingue, él cantó y enseñó a cantar a la Patria entre los niños, es decir, él es el sembrador que escogió la tierra más fértil y trascendente de todos nosotros para depositar en ella su buena semilla.

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Miguel Gutiérrez recibe el reconocimiento a su trabajo folclórico de manos
de Agustín Edwards.

 Willy Bascuñán, compositor de una considerable producción musical chilena del más alto valor, pero, que se alzó entre todos nosotros consagrando su arte cantar a las glorias de nuestra nacionalidad y de nuestras viejas instituciones armadas, porque en su alma latía la hermosa condición de huaso y soldado de Chile. Qué chilena o chileno no se ha puesto de pie cada vez que en el aire resuenan los ecos inmortales de “Los Viejos Estandartes” mientras nuestro Ejército vencedor redobla el paso bajo sus invictas banderas.

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De manos de Francisco Javier Cox, Director de la Dirección Cultural de la
Municipalidad de Las Condes, Willy Bascuñán recibe el reconocimiento a
su trabajo artístico folclórico.

  •    Una grata velada llena de folclor.

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Junto a Ernesto Saavedra, quien mostró las características de la tradicional
Manta de Castilla, Héctor Rodriguez, Patricio Meza y Rodolfo Morales.

Luego de la ceremonia, los invitados pudieron recorrer parte del museo, en donde se muestran artículos y prendas que han sido parte de nuestra identidad huasa y corralera. Un verdadero reconocimiento al personaje icono y patrimonio cultural de la chilenidad: el Huaso. Es así como se aprecia el recorrido por la historia de Chile de este personaje, quien ha sido parte importante en la formación de la Patria.

Luego del recorrido, se invitó a un vino de honor, en donde se compartió con diferentes personalidades que día a día mantienen nuestra identidad nacional y nuestro patrimonio cultural folclórico tradicionalista. . Una noche grata en que se pudo participar junto a quienes aman, disfrutan y respetan nuestro folclor nacional.

Fue así como pudimos conocer a Ernesto Saavedra, una persona muy singular quien con una personalidad desbordante participó mostrando una prenda muy utilizada años atrás en los campos chilenos: la Manta de Castilla. Esta manta ha sido una de las prendas más auténticas y tradicionales del Huaso Chileno, la cual se ha convertido en la “Manta del Bicentenario”, debido a su gran importancia y trascendencia en la historia de Chile.

La Manta de Castilla es una de las variantes más significativas del poncho chileno, siendo confeccionada con un grueso paño de lana de trama muy compacta. Los colores más conocidos son el negro, verde y pardo oscuro, siendo características sus grandes dimensiones y cuello elevado, protegiendo a sus usuarios de las intemperancias climáticas como el frío, la nieve, el viento y la lluvia. Su historia data desde el año 1840, cuando era usada por importantes personajes como José Miguel Carrera, José de San Martín, los hermanos Pincheira, soldados del Ejercito chileno, Carabineros, hacendados, capataces, arrieros. La confección de una Manta de Castilla pasa por diversas etapas muy complejas como la limpieza, el tisado (cardar la lana), el hilado, el teñido de la fibra animal, el urdido, su ensilado o almacenado, el tejido y, a veces, el bordado. Antiguamente la Manta de Castilla era tejida con telar “a pala”, teniéndose especial cuidando en el ajuste de sus hilos, lo cual requería de mucho tiempo y trabajo de las personas encargadas de su confección, obteniéndose de esta manera una tela gruesa, compacta, abrigadora e impermeable. Hoy, La Manta de Castilla constituye un lujo para sus poseedores por su belleza y practicidad, siendo un símbolo de elegancia y buen gusto en el vestir de las tradiciones chilenas.

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Integrantes y amigos del Club “Gil Letelier”, la Sra. Mónica Tirado, Héctor Rodríguez,
Patricio Meza, Lucino González, Ernesto Saavedra y Rodolfo Morales.

Informacion adicional

  • Reportaje de: Rodrigo Toral
  • Fotografía de: Miguel Angel Moya

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