Unas horas de necesaria alegría

Lunes, 22 de Diciembre de 2008 17:17
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Fiesta a los niños con problemas renales del Hospital Exequiel González Cortés permitió entregarles unas horas de alegría y les hizo olvidar su angustiosa realidad.

Por Rafael Garetto L.

 

Que no sepa tu mano izquierda lo que da tu mano derecha, parece ser el lema del que ha hecho gala durante muchos años la concesionaria del casino de nuestro club, Mónica Tirado D.

En efecto, con gran discreción y calladamente el casino del club se viene engalanando desde hace diez años, en estas fechas previas a Navidad, para recibir a medio centenar de niños con problemas renales que se atienden en el Hospital Exequiel González Cortés y que agrupa la Fundación Mater, presidida por el Dr. José Manuel Escala Aguirre.


Son pocas las personas que conocen de esta actividad, e incluso muchos socios del club no están al tanto de la obra benéfica que busca sacar a estos niños, por algunas horas, de su rutina hospitalaria como pacientes crónicos, producto de la nefasta dolencia que les afecta.

  • UN POCO DE HISTORIA  

Esta triste realidad tocó hace años la sensibilidad de Mónica Tirado, quien se propuso ofrecer a estos niños y sus padres una fiesta navideña que incluyera almuerzo, viejo pascuero, entrega de regalos y otras sorpresas. Todo coordinado con la Fundación y el grupo de profesionales que atiende a los niños diariamente.

"Esta fiesta empezó hace once años atrás, cuando gente del Hospital llegó a contratar un almuerzo para estos chicos. En esa oportunidad yo cobré por el servicio que iba a prestar, pero posteriormente me sentí muy mal por haberlo hecho, porque yo no sabía bien de qué se trataba y solo pude darme cuenta cuando llegaron los niños por primera vez"  -
nos cuenta Mónica al revisar la génesis de esta actividad.

Luego prosigue -
"Al año siguiente volvieron a pedirme presupuesto, cobré e hice nuevamente la fiesta, pero al terminar el evento lo conversé con mi marido y le dije que me sentía muy mal recibiendo ese dinero, que yo quería donarlo al Hospital y que desde ese día quería hacer esta fiesta como un aporte nuestro, para dar un poco de felicidad a estos niños. Y desde entonces así se ha hecho" - concluye Tirado.

  • LOS NIÑOS  

Muchos de ellos ya han sido trasplantados o están en vías de serlo; otros tantos llegan en sillas de ruedas y no son pocos los que sufren de severas malformaciones como resultado de su enfermedad, que les afecta principalmente las extremidades.

Sus edades fluctúan desde muy pequeñitos hasta los 18 años, que es cuando ya deben abandonar el hospital o prescindir de sus atenciones, para atenderse bajo otro sistema.


Algunos niños ni siquiera pueden asistir a estas fiesta porque se encuentran convalecientes de sus operaciones o en estado crítico, lo que torna más triste aún la realidad.

  • LA FIESTA  

A la cita fijada para las 13:30 horas del jueves, además de los niños y el personal que les atiende, llegó el Presidente de la Fundación Mater, Dr. José Manuel Escala, acompañado del Director del Hospital E.G.C., Dr. Sergio Aguilera B., y otras altas autoridades de ese centro hospitalario.

Todos instalados en sus mesas fueron rápidamente atendidos por el personal del casino que, con pelucas y cotillón, intentaron darle mayor alegría a los niños. Ésta se acrecentó cuando llegó a compartir con ellos el afable jugador de Colo-Colo Rodolfo Moya junto a otros futbolistas del equipo campeón. Lo reconocieron de inmediato y todos querían fotografiarse con él.


La fiesta también tuvo más sorpresas para los pequeños. 

Durante el almuerzo se presentó con su ritmo avasallador un imitador de Chayane, que hizo de las suyas en la pista de baile. También se hicieron presentes, con un cuadro nortino y otro pascuense, dos agraciadas bailarinas que mostraron su arte ante la atenta mirada de los niños.

Pero quedaban más sorpresas. Ésta se produjo cuando ingresó al casino un grupo de Carabineros de la Escuela de Adiestramiento Canino con sus perros policiales y realizaron una serie de ejercicios y pruebas de obediencia que fueron el deleite de los pequeños espectadores. En algunas pruebas varios niños tuvieron la posibilidad de participar activamente, lo que les significó, además, recibir un presente de parte de los funcionarios.


La guinda de la torta fue, minutos más tarde, la ansiada llegada del Viejito Pascuero, quien, luego de instalarse en un sillón, comenzó a repartir en perfecto orden los regalos dispuestos para la ocasión. Uno a uno fueron pasando los niños para recibir sus juguetes, mientras una sonrisa les iluminaba el rostro.

Alrededor de las 16:30 los pequeños fueron abandonando el recinto junto a sus padres; unos volvían a sus casas y a sus remedios, otros al hospital y a sus tratamientos. Atrás quedaban tres horas de alegría que les hizo olvidar transitoriamente sus pesares. Se iban felices con un colgajo de papel multicolor bajo el brazo, con un juguete nuevo sobre la falda y con sus manitas ocupadas en dos ruedas que le transportaban.

Ese jueves en el Gil Letelier la fiesta navideña les dibujó en sus rostros de niño una sonrisa y una esperanza.  Por algunas horas, se les prendió una llamita de necesaria alegría en el alma.


Fuimos afortunados de estar allí y no podíamos dejar de contar lo que hace la mano derecha de Mónica Tirado, aunque ella prefiera extenderla en silencio.

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