El Club Gil Letelier se vistió de pena

Sábado, 13 de Diciembre de 2008 17:13
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El imprevisto fallecimiento de nuestro ex presidente Darío Lizana Lizana (Q.E.P.D.) inundó de pena el corazón de los socios de nuestro club e hizo sentir con fuerza el golpe de su triste partida.

Por Rafael Garetto L.
Fotos: José Barrera

 

Durante la mañana del día jueves 11 nadie podía dar crédito a la noticia que rápidamente se esparcía entre los socios. El teléfono de cada uno de ellos hizo sentir su timbre con la infausta nueva que remeció el sentir de todos hasta lo más profundo. Se cruzaban las llamadas y muchos detuvieron su andar para terminar de entender el mensaje que recibían; Darío Lizana Lizana, nuestro Queno, nuestro "Buey", había fallecido.

Uno a uno fueron llegando los socios a la sede del club para imponerse de la noticia con mayores detalles. A primeras horas de esa mañana Darío había sufrido un fulminante ataque cardíaco que le costó la vida minutos más tarde.


Esa misma mañana el día se hizo noche y el sol se ocultó bajo un manto de almas entristecidas que no escondían su sorpresa ni su dolor. Un crespón negro se instaló en el estandarte oficial y muchas lágrimas corrieron sin disimulo por el rostro ensombrecido de los huasos del Gil Letelier.

"el corazón de esos hombres se oprime con el dolor,
el dolor que les dejara el amigo que partió..."

Nuestro ex presidente, Dario Lizana Lizana, empresario, hombre fuerte, activo, dinámico, de bromas y sonrisa permanente, a sus 65 años había entornado el azul de sus ojos para siempre.

Durante su permanencia en el club llegó a ser su presidente en el período 2002 - 2003 y siempre destacó por su ponderación, era resolutivo pero exento de aspavientos y constantemente mantuvo una postura conciliadora ante los conflictos. Era ameno, afable, de gran caballerosidad, de figura distinguida y poseía una gran simpatía.


Le sobreviven su distinguida esposa, Lucy, sus dos hijos, Marcela y Darío, y sus nietos.

Por instrucciones del presidente del club, el Departamento de Relaciones Públicas se abocó a prestar el máximo apoyo a la familia en esas horas difíciles. Es así como Germán Saavedra, concurrió hasta el domicilio de Darío para contribuir en la dolorosa misión de vestir sus restos y para ayudar en la programación de los pasos a seguir. De igual forma, Héctor Rodríguez y su señora, Mónica Tirado, que tienen un alto grado de amistad familiar con la viuda e hijos, estuvieron permanentemente brindando su apoyo moral y práctico.

Ya cerca de las 19:00 horas un numeroso grupo de socios llegó hasta la casa del desaparecido ex presidente a presentar sus respetos y condolencias a la familia y para formar una guardia de honor rotativa en torno a la urna, lo que se prolongó por algunas horas.


Al mediodía del día siguiente (viernes), el recinto del club ya se encontraba dispuesto para recibir los restos mortales de Queno, a quien se le ofrecería una misa a la chilena en el picadero techado de la Institución.


En efecto, a las 13:45 horas llegó el féretro y una gran cantidad de familiares, socios y amigos, para participar de un sentido servicio religioso y el posterior responso.


Jinetes montados formaron a la entrada del recinto y recibieron la carroza mortuoria, acompañándola junto a un nutrido cortejo hasta el lugar donde se realizó la misa. Esta misa, oficiada por el sacerdote a cargo de la capilla del sector, contó también con la presencia de un grupo folclórico que entonó, acompañado de sus guitarras, cánticos y alabanzas.


La inestimable cooperación de un inspirado Esmildo Pastén, contribuyó de manera notable a dar aún más solemnidad y realce a esta acampada misa, la que también contó con guardia de honor y una formación de huasos a caballo.


Finalizado el acto religioso, donde también destacó el sentido mensaje escrito por la hija de Darío, Marcela, y leído por Mónica Tirado, el cortejo se dirigió al Cementerio Metropolitano e hizo un pequeño desvío para pasar frente al hogar de Lizana.


En el camposanto una ahijada de Queno entonó una hermosa canción que sensibilizó más aún el ambiente reinante. Luego tomó la palabra Rodolfo Morales Ríos, reciente ex presidente del club, quien recordó el paso de Darío Lizana por la Institución y su elevada condición humana. También habló con palabras muy emocionadas, el director del grupo folclórico "Semblanza de mi Tierra", al que Darío pertenecía desde hace un tiempo. Finalmente y sellando los discursos, se dirigió a los presentes el actual titular del club, Alfonso Tapia Menares, destacando los méritos y las virtudes de nuestro ex presidente. Esas virtudes que al hombre le sobraban.


Concluido el funeral, los huasos cabizbajos volvieron a sus casas con varias lágrimas menos y tascando con el corazón apretado el freno de la ausencia.


Habrá que acostumbrarse a no verlo más, a no sentir su abrazo fraterno, a no escuchar sus bromas, a no ver sus ojos claros y sobre todo, a echarlo de menos.

Mientras tanto, nosotros seguiremos corriendo la vida y atajando la pena en las ramas del recuerdo.

"Se corre en el rodeo el novillo del silencio,
las lágrimas refalan por esos rostros morenos..."

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